miércoles, 7 de enero de 2009

LA DEFLACIÓN YA ESTA AQUÍ

No hace falta mucha imaginación para ver el escenario deflacionista, puesto que en realidad la deflación ya está aquí: El crudo cuesta ahora poco más de la mitad de lo que costaba hace apenas tres meses, y las tensiones en los precios de los alimentos han desaparecido.

La deflación está empezando por las materias primas... pero continuará y se extenderá a todos los niveles, y además con fuerza creciente.

Vamos a una crisis, lo que significa menor consumo, cierre de empresas (o disminución de su capacidad productiva) y más paro; o dicho de otro modo, una larga lista de candidatos a currantes, dispuestos a aceptar menores sueldos, y una larga lista de empresas con capacidad productiva ociosa, dispuestos a producir para nosotros aunque sea a un precio inferior.

El efecto deflación va a ser muy importante en cuanto empiece a afectar a las negociaciones salariales, que son el mayor coste de la mayoría de productos, y es difícil imaginar salarios al alza en un entorno del 20% de paro.
Y hay otro coste que también va a bajar; afortunadamente, en este caso. Hablo del coste financiero, que no suele verse como un componente de la inflación o deflación, cuando en realidad sí lo es... tanto como cualquier otro coste productivo.

Ya hemos visto una bajada de tipos generalizada de medio punto, y como no ha sido suficiente, vendrán más; y es cierto que no se ha trasladado al mercado de crédito, porque el crédito ahora mismo está estrangulado... pero de algún modo, acabarán desatascando el sistema, y cuando lo hagan, las bajadas de tipos se trasladarán también a particulares y empresas, que ante los menores costes financieros podrán producir más barato sin ver mermado su beneficio: ya tenemos el efecto deflacionista.

MIRIAM SÁNCHEZ TEIJO

lunes, 5 de enero de 2009

La amenaza de la deflación:

La crisis económica-financiera en la que nos hayamos inmersos, puede traer consigo otra fatídica consecuencia para la economía española: La deflación.

Esta crisis en general, y la caída del precio del petróleo y en menor medida de los alimentos en particular, ha iniciado una espiral de fatídicos acontecimientos, para los cuales es muy difícil establecer medidas para su solución.
La espiral se inicia con la caída de los precios, ante esta caída, los consumidores posponen su consumo con la expectativa de una mayor bajada de los precios y con ello se reducen las ventas y la facturación. Como consecuencia del descenso de la facturación, las empresas no obtendrían los ingresos necesarios para cubrir los costes fijos de su actividad, lo que les llevaría a tener que tomar medidas como pueden ser, el recorte en el número de empleados en plantilla, la reducción de la inversión, o en el peor de los casos, el cese de la actividad. Todo esto, provocaría un aumento de los despidos y consecuentemente del paro, lo que conllevaría a un descenso del consumo de las familias y a un aumento del ahorro. Para intentar combatir la disminución del consumo se producirían consecutivos descensos en los precios para incentivar este consumo… acentuándose cada vez más la espiral de la deflación.

Por todo esto, es necesario establecer una serie de medidas gubernamentales para evitar esta situación. Sin embargo, las medidas que puede desarrollar el gobierno son muy limitadas y no es del todo seguro que lleguen a tiempo para evitar las tendencias depresivas que conlleva el proceso deflacionista. Entre las principales medidas que se manejan para solventar esta situación destaca por un lado, políticas monetarias como pueden ser el incremento de la inversión y el gasto público, y por otro lado, políticas fiscales a través de una reducción de la presión fiscal mediante una bajada de los principales impuestos, especialmente de las rentas más bajas. Sin olvidarnos que todas estas medidas deben de ir acompañadas de una disminución de los tipos de interés.

No cabe duda de que estas medidas provocaran que el déficit público se dispare, pero es algo necesario para conseguir reactivar el consumo y con ello la economía española.
ENRIQUE TOMÁS GARCÍA MORO

¿QUE SE PUEDE HACER CUANDO NO SE PUEDE PAGAR?

Según datos del Banco de España, la morosidad de los créditos concedidos por bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito a particulares y empresas se multiplicó por más de tres , la tasa más alta en más de 10 años.
La crisis ha hecho mella en muchos españoles y los bancos están llenos de morosos que no pueden con los créditos y el pago de las hipotecas, entre otros.
Este incremento de la morosidad estuvo impulsado por el concurso voluntario de acreedores (antigua suspensión de pagos) de Martinsa-Fadesa, que tuvo lugar a finales de julio, ya que la compañía acumula una deuda de unos 5.200 millones de euros con entidades como Caja Madrid, La Caixa, Banco Popular, Caixa Catalunya y Caixa Galicia, entre otras.
La morosidad de los bancos se encuentra en máximos históricos.
El repunte de la morosidad en España se convertirá este año en un filón de negocio para los grupos financieros internacionales especializados en la compra de créditos impagados y fallidos. La tendencia empezó a despuntar con fuerza en 2007, cuando las entidades financieras españolas vendieron carteras de impagados por valor de 3.200 millones de euros. El año pasado ya se empezaron a registrar operaciones de gran volumen como la venta que realizó BBVA de una cartera de deuda fallida de diez años de antigüedad por valor de 720 millones de euros, que se adjudicó el grupo alemán GFKL.La previsión para este ejercicio es que se mantenga el mismo volumen de venta de impagados relacionados con el consumo, y que se produzca un fuerte tirón de la deuda hipotecaria. En el sector reconocen que existe mucho secretismo porque los bancos y las cajas no quieren explicar las operaciones. Entre las mayores transacciones que se preparan para este año estaría la venta de 500 millones de deuda por parte de La Caixa; de 800 millones de euros de Santander; y de 150 millones de euros de BBVA. Las tres entidades declinaron hacer comentarios sobre la información.Algunas entidades financieras han diseñado operaciones de venta de este tipo de deuda durante este año, pero finalmente se han retirado debido a la falta de consenso sobre el valor de los activos entre comprador y vendedor.Los principales actores del sector en España reconocen que en 2007 había más compradores que vendedores. La morosidad está creciendo y recobrar la deuda se está volviendo más complicado y caro. Entre los nuevos actores del mercado figuran las cajas. Cuando la entidad financiera vende la cartera impagada puede sacar las provisiones de su balance y anotarse los ingresos como beneficio en la cuenta de resultados. Además, la entidad mejora su liquidez en un año en el que los mercados de capitales han estado cerrados. Las empresas que compran deuda impagada o fallida basan su negocio en el cálculo de las probabilidades de recobrar una parte del capital en plazos muchos más dilatados en el tiempo. Para ello utilizan sofisticados métodos estadísticos y plantillas especializadas en el trato con los clientes morosos.
Cuando una entidad vende la deuda de un cliente tiene la obligación de comunicárselo mediante una carta. El nuevo acreedor se pone en contacto con el deudor para ver las condiciones en las que se puede retornar el capital que se adeuda. Lo malo es que los bancos y las cajas no cuentan con departamentos preparados para gestionar los recobros y la morosidad. Se prevé que la morosidad podría situarse en el 8% entre 2009 y 2010. Los problemas graves vendrán con las hipotecas firmadas en los últimos tres años.La cesión de créditos normalmente se negocia en momentos de dificultad financiera para las compañías, por lo que la trasmisión se acuerda sobre un precio inferior al crédito inicial. Debido al gran número de este tipo de operaciones ya se produjeron diferentes conflictos que provocó la intervención del Tribunal Supremo. Éste rectificó en enero una sentencia estimatoria en primera instancia en la que una entidad prestamista reclamaba el sobreprecio de un crédito a un particular después de que la deuda pasara a una aseguradora por un precio menor del que inicialmente se prestó. Según el Alto Tribunal una vez que se transmite el crédito, aunque sea por un precio inferior al principal, el prestamista no puede luego reclamar el resto que falta al particular a quien se prestó la cantidad, ya que “la cesión supone un cambio de acreedor y el cedente, prestamista, queda fuera de la relación jurídica”.
Por lo que como ocurre en todos los ámbitos de la vida ante situaciones adversas habrá gente que se beneficie de la desgracia de los demás.
MARÍA SERRANO

La morosidad y los futuros beneficios de la banca

La nula exposición que ha sufrido la banca española respecto al segmento de banca de inversión ha supuesto una circunstancia providencial para evitar un posible contagio con respecto a los activos tóxicos “suprime”, lo que hubiese supuesto un agravamiento de la crisis financiera en nuestro país. Aún así, esta prudente gestión que ha caracterizado a las entidades financieras españolas en los últimos años no las exime del enorme reto que supondrá para estas el dificil contexto económico que presentará el año 2009.

Para empezar, el sistema bancario se enfrenta a un serio deterioro de la coyuntura económica tanto a nivel doméstico como internacional, con el agravante que esto supondrá en el principal negocio del sector, la concesión de crédito a familias y empresas. Aún así, el principal quebradero de cabeza que se encontraran los banqueros en el año entrante será la más que previsible aceleración, en los próximos meses, del volumen de créditos impagados.

La Asociación Hipotecaria Española acaba de publicar los últimos datos correspondientes a las tasas de dudosidad respecto a los credítos concedidos al sector privado residente, en los que sitúa la morosidad de octubre de 2008 en el 2,92%, lo que supone un incremento de casi dos puntos y medio en los diez primeros meses del pasado año, después de registrar, a finales de 2007, una tasa de morosidad de tan solo un 0,69%.

El verdadero detonante que está detrás del incremento de la tasa de morosidad no se refiere tanto al alza experimentada por el euribor durante el año 2008, sino en la pérdida de empleo provocada por el cambio de ciclo económico al que se ha visto sometida la economía española. De hecho, el euribor, principal índice de referencia en el momento de calcular las cuotas hipotecarias, ha retrocedido de manera espectacular en los últimos meses del pasado año, estrechando la brecha abierta durante el transcurso del mismo respecto a la principal tasa de descuento del BCE.

En cuanto a la capacidad que presenta la banca española en relación a un posible incremento de los impagos en los próximos meses, se estima que será capaz de aguantar una ratio de morosidad de hasta el 9% sin que ello suponga una situación de pérdidas. Aún así, el problema surge por el hecho de que la irrupción de un importante volumen de impagos en los balances de las entidades financieras acabe por superar en exceso los recursos provisionados en los últimos años, reduciendo así la tasa de cobertura a un porcentaje extremadamente bajo, y minore los beneficios de las propias entidades financieras en los próximos períodos.

Los problemas de solvencia que puedan surgir en determinadas entidades financieras en el futuro, junto a la más que previsible caída del negocio bancario como consecuencia de una menor demanda de crédito por parte de los agentes económicos, supondrá para dichas entidades un nuevo desafio de cara a una posible reestructuración de sus extensas redes comerciales, en un intendo de obtener una mayor eficiencia y una mayor racionalidad económica en el aprovechamiento de sus activos.

Fecha: 2 de enero de 2009
RUBÉN VÁZQUEZ

¿DEFLACIÓN O DESINFLACIÓN?

Sostiene la definición del termino deflación que esta es el movimiento contrario a la inflación, lo que implica una caída generalizada de los precios en una economía debida a una contracción de la demanda, y provoca una reducción de los ingresos de las empresas, un aumento del desempleo y por tanto una disminución del consumo entre otras consecuencias.

En principio, al pueblo llano podría no parecerle peligrosa la deflación, pues una reducción en el nivel de precios incentiva el consumo al estar los precios de los bienes y servicios más asequibles, pero la propia definición del término en cuestión nos previene de las nefastas consecuencias de la misma. La espiral comienza en la consideración por parte de los consumidores de que los precios van a seguir bajando, y por tanto no consumen aun pues era mejor hacerlo mas adelante. Esto, a lo que se conoce como trampa de la liquidez, paraliza la economía, pues el dinero se encuentra retenido y no esta como debería estar, que es en circulación.

Al titulo del artículo me encomiendo al destacar la importante diferencia existente entre la deflación y la desinflación, pues la segunda implica una reducción del crecimiento de los precios, pero esa disminución no llega a ser cero, a diferencia de lo que ocurre en la deflación en la que el crecimiento de los precios puede ser negativo. De momento, en España los precios han pasado de estar al 5,2% de crecimiento en Agosto, al 2,5% en Noviembre. No obstante, también es importante puntualizar que esta contención en los precios se debe a la caída del precio del petróleo y demás materias primas (sinónimo de recesión global), pero no a la reducción de precios en otros sectores como los servicios.

En repetidas ocasiones, al analizar la deflación, viene a la mente Japón, y es que el imperio del sol naciente con una reducción media de un 2,7% anual en el nivel de precios desde 1997 hasta 2005, es el claro ejemplo de los efectos de la deflación. Causada por la burbuja especulativa de los años 80 y la no inversión de las empresas por la caída del consumo, el Banco Central nipón tuvo que utilizar la principal herramienta en la lucha contra la deflación, que es el recorte de los tipos de interés, dejándolos en torno al 0,5% anual, sino el tigre asiático vería su economía quebrada.

Después de la lucha Japón vs Deflación, curiosa y simétricamente, ahora a finales del año 2008, y en el horizonte el año 2009, el cual se presenta “con dificultades”, los principales Bancos Centrales han intervenido reduciendo drásticamente el precio del dinero, insertando mas liquidez en el mercado, haciendo que los bancos concedan mas créditos y los ciudadanos consuman al tener mas liquidez. No obstante, el aumento de la inversión pública o la reducción de impuestos, son otras posibles soluciones para intentar llevar al gigante económico global al buen camino.

Este es el panorama global, pero mas concretamente en el caso de nuestro país, a la deflación tenemos que temerla mas si cabe, ya que debido a nuestra dependencia energética, somos mas dependientes de las oscilaciones del precio del crudo, y si este pasa de los 150 a los 45 dólares, unido a una profunda recesión-depresión, provoca exceso de paro y destrucción de empleo neto, con lo que las tasas negativas de precios, pueden estar mas cerca de lo que imaginamos.

No obstante, el debate esta abierto, pues las clases medias y bajas exclamarán el “bendita deflación”, al reducirse el ritmo de crecimiento de los precios y mientras, los expertos en la materia estarán debatiéndose entre si es una deflación o realmente es una desinflación.


GERMÁN XAVIER MARTÍN

El grave problema de la deflación

Comencemos definiendo que es la deflación, pues bien, se trata de una caída generalizada del nivel de precios de bienes y servicios de una economía. El porque se produce esta situación es debido a una falta de la demanda.
Las consecuencias que se derivan de esta situación son alarmantes, la deflación se convierte en la causa de la falta de dinero de la economía, todo el mundo prefiere retenerlo; ante la caída desmesurada de los precios la demanda disminuye más aun, los consumidores entienden que no merece la pena comprar si al día siguiente lo van a obtener más barato, por lo tanto esto se convierte en un circulo vicioso del cual es difícil salir.
Los más perjudicados son los empresarios, las empresas se verán obligadas a una reducción de los precios siendo cada vez más difícil la cobertura de los costes fijos, por lo tanto provocan un claro empeoramiento de los resultados empresariales, y como consecuencia llevará a la empresa a un recorte en la inversión y en los costes, seguramente ajustes drásticos en el empleo.
Para solucionarlo existirían dos tipos de políticas, la monetaria y la fiscal. En la política monetaria la forma de luchar seria con una bajada del precio del dinero, esto se conseguiría poniendo más dinero en circulación, así los tipos de interés serían más baratos y compensaría endeudarse lo que incentivaría a un mayor consumo. A la gente no le compensa depositar su dinero en los bancos ya que el tipo de interés ofrecido es poco atractivo por lo tanto interesaría más invertir esos ahorros en inversiones variables empresas o incluso gastarlo, lo cual es bueno para un crecimiento de la economía.
La otra política, la política fiscal tiene el mismo objetivo, incentivar el consumo, pero la manera de tratar de conseguirlo es distinta, en este caso seria a través de un aumento del gasto publico para así suplir la ausencia de la demanda del sector privado o con una reducción de los impuesto, lo cual implicaría un aumento del dinero en manos privadas para así dar un impulso al consumo.
Para que el sistema funcione es importante que se produzca una importante demanda de liquidez por parte de las entidades financieras ya que estas son un factor clave entre el consumo y el consumidor.
Por lo tanto habrá que esperar a que todo vaya recobrando su camino, la gente vuelva a tener confianza para que así vuelvan a aflorar el consumo y la inversión, y todo esto desemboque en la ansiada normalidad.

Ignacio González Sixto

Bye bye 08, ¿Feliz 2009?

Se dice que el hombre olvida los malos momento y recuerda solo lo bueno, pero lo cierto es que es difícil olvidar el año 2008 en la medida en que cuanto mas cerca estamos del nuevo año peores son los augurios para la economía del 09, porque lo cierto es que nadie sabe lo que falta por pasar, siendo las predicciones mas creibles aquellas que dicen que las economías europeas y la estadounidense sufrirán una recesión con caídas entre el 0.6% y el 0.8% que en el caso de España se elevan hasta el 1% a lo que se le une una tasa de paro entre el 18% y el 19%.
Por lo que con medio mundo asomandose ya a la recesión, en el año que entra se sufrirá la resaca de la peor crisis financiera de los ultimas décadas, con una recesión en el pleno corazón del sistema que abarca desde EEUU, Europa hasta Japon.
Y es que en economía las desgracias no vienen solas por lo que el desaguido formado en la banca acabo contagiando a la economía real, panorama que exige la intervención publica para evitar la deflación o lo que es lo mismo una caída de precios en la economía real que puede derivar en una intensa depresión de la actividad.
Deflacion que se trata de una enfermedad peligrosísima y que supone la entrada en el circulo vicioso de la caída de precios , el descenso de las compras por parte de los consumidores los cuales no gastan sino que ahorran obligando con ello a las empresas a producir menos a despedir a mas gente y que se produzca un aumento de las listas del paro.
Pero lo cierto es que algo parecido ya ha sucedido y volverá a pasar porque las crisis financieras se producen tras liberalizaciones o innovaciones financieras que provocan momentos de euforia y sirven de alimento para burbujas de toda clase.
Por lo que ante este nuevo año que se avecina los mas optimistas piensan que los paquetes estimulantes de los Gobiernos empezaran a ser efectivos en un breve plazo , permitiendo salir de la recesión a fin de año.
Mientras que para los mas negativas la postura inversa supondría el no funcionamiento de los planes de rescate y la entrada de la economía mundial en una espiral deflacionista ante la cual los países reaccionarían con medidas proteccionistas recibiendo los bancos otro golpe mortal.

Rebecca T. Vilariño