viernes, 30 de octubre de 2009

ALTOS CARGOS EN LA EMPRESA PRIVADA: SALARIOS Y PENSIONES . ¿Una lotería?

D. José Ignacio Goirigolzarri pone fin a su actividad profesional como consejero delegado de la entidad financiera BBVA, tras más de 30 años de dedicación. Durante su gestión, el BBVA ha llegado a ser una de las entidades bancarias de mayor peso en nuestro país y ha sido internacionalmente reconocida como una de las entidades financieras más seguras en estos momentos. Además, se destaca que fue uno de los pocos bancos que en su día renunció al fondo de adquisición de activos financieros ofrecido por el gobierno, gracias a la iniciativa de adaptar sus recursos y estrategias a las circunstancias del mercado.

Sin entrar en valoraciones de orden ético-moral, social o político, y únicamente considerando la relación entre empresa privada y sus altos cargos, ciertamente sus salarios y pensiones deben de estar en relación directa con los beneficios que aportan, o han aportado, a sus respectivas entidades.

Además, si se piensa en lo que perciben económicamente determinados deportistas de élite como, por ejemplo, algunos profesionales del mundo del fútbol, es factible llegar a la conclusión de que están más que justificadas las compensaciones económicas que, en calidad de sueldos o de pensiones, puedan percibir los altos cargos, en base a los resultados alcanzados en beneficio de sus empresas y de la contribución al estado de bienestar social, mediante la creación de innumerables puestos de trabajo, etc.

Ciertamente, ante la aguda crisis que el mundo está afrontando, y concretamente en el caso de España, puede parecer inaudito el hecho de que un consejero delegado del BBVA perciba una pensión por jubilación anticipada que rondará la sustanciosa cuantía de 3 millones de euros anual.
Por otro lado, aunque la excesiva regulación, la excesiva injerencia del Estado en la iniciativa privada no resulte deseable en una sociedad de libre mercado regulada básicamente en función de la oferta y la demanda, también es cierto que, en la medida en que son los ciudadanos, a través del Estado, los que en efecto están financiando buena parte de la crisis bancaria, de cierta forma comparten con el empresario el riesgo del negocio, lo que debería ser asumido
exclusivamente por el capital.

En consecuencia, puede considerarse la necesidad de ejercer una supervisión más estrecha y la necesidad de establecer controles dirigidos a que este tipo de contratos sean totalmente transparentes y a que se adopten medidas destinadas al establecimiento de límites para estos salarios y pensiones, que jamás deben dar lugar a interpretarse como siendo una lotería. Todo lo contrario, deben de significar siempre una justa compensación por los logros alcanzados a partir de una eficaz y leal labor profesional.

Tania Marcos Alonso

La disparidad en los salarios

El las últimas semanas los informativos eran ocupados por un tema objeto de crítica de políticos y ciudadanos, “el sueldo de los ejecutivos financieros”. Este tema salió a la luz por la pensión del número dos de BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, que se llena los bolsillos con tres millones de euros al año de por vida. Tal cantidad desproporcionada es un insulto para todos los trabajadores en esta época de crisis económica y más aun cuando esta remuneración esta vinculada al éxito. Un profesor universitario no tiene un plus porque haya un mayor número de aprobados entre sus alumnos. Un medico no tiene un plus en función del número de enfermos que sane. Entonces ¿estos ejecutivos tienen una naturaleza distinta? ¿Viven en un sistema económico externo al nuestro? o por el contrario ¿ya que rigen la economía, tienen derecho a este tipo de retribuciones desproporcionadas? Esto se explica por el liberalismo económico de las empresas privadas, cuyos consejos de administración y juntas generales son quienes deciden como repartir beneficios. Esta distribución no es considerada justa en el momento en el que el Estado inyecta fondos públicos para rescatar bancos, mientras sus ejecutivos se elevan el salario un 58,2% en el 2008, año en el que la economía cae. Las consecuencias de la crisis generarán movilizaciones de protesta que harán que los políticos reconsideren tales diferencias e injusticias, y se planteen el control de tal situación. Pues lo principal es solucionar la crisis desde el epicentro ya que, la economía no se recuperará hasta el momento en que la gente vuelva a confiar en la banca, se incentive el consumo y disminuya la liquidez. No se podrá recuperar esta confianza mientras quienes gestionan nuestro dinero se llenan los bolsillos pese a la situación económica actual, siendo ellos los principales causantes de la crisis.

Ana B. Vila Falcón

HOMBRE RICO, HOMBRE POBRE

La polémica ha aflorado, de nuevo. Las retribuciones que reciben los altos directivos de la banca es siempre un tema controvertido que, con la crisis que estamos viviendo, vuelve a esta de moda. Y no es para menos.

Uno de los últimos ejemplos es el del consejero delegado del BBVA, el señor Goirigolzarri. Tras haber pactado su prejubilación, ésta ha quedado fijada en torno a los 3 millones de euros anuales, ¡de por vida! Realmente, ¿se han parado a pensar en todo lo que se puede hacer con ese dinero? Hay muchas personas que necesitan que alguna entidad financiera les conceda un préstamo para poder sobrevivir, y la respuesta que obtienen es la misma: no. Entiendo que no pueden dejarle dinero a todo aquel que lo solicite. Pero estos salarios tampoco son austeros.

Estas entidades alegan que si ellos no les dan lo que quieren se irán a la competencia. Pero que nos convenzan es difícil. Porque, ¿quién puede creerlos cuando hay familias enteras que no tienen lo suficiente como para poder hacer frente a sus gastos más básicos?


Beatriz Abal Rodríguez

jueves, 29 de octubre de 2009

Fuga de cerebros

Tras la cumbre del G-20 en la que se habló de limitar las primas de los directivos de la banca, yo me levanto todas las mañanas pensando si algún día el G-20 limitará los sueldos a algunos futbolistas, artistas del mundo de la farándula … y así podría estar enumerando distintas “profesiones” de manera casi indefinida. Pero… ¿por qué? ¿Por qué se va a limitar las primas de los directivos que lo han hecho bien, que han tenido grandes beneficios para sus accionistas? Sí es verdad que para aquellos que no lo hayan hecho bien, aquellos que han arriesgado, desestabilizado y puesto en peligro el sistema financiero, a ellos no deberían de limitarles sus primas, a ellos deberían de prohibírselas. El problema lo encontramos cuando hemos concedido créditos pensando en lo que cobraremos a final de año, sin ningún tipo de sensatez, ni remordimiento. En realizar inversiones arriesgadas poniendo en riesgo el dinero de quién le paga (el accionista). Pero quién lo haya hecho bien ¡no! a ese no.

Uno de los problemas más importantes que puede sufrir este sector, el sector financiero, es la fuga de altos y medios directivos hacia otros sectores, es decir los altos directivos de BBVA perfectamente podrían ser los altos directivos de una empresa como ENDESA, IBERIA, REPSOL… empresas donde no se limitan sus salarios o al menos “por ahora”.

Señor Goirigolzarri coja su dinero y márchese a su casa tranquilo, dejando usted su empresa con una salud financiera envidiable. Otros no pueden decir lo mismo y mi mirada llega incluso al otro lado del charco donde Goldman Sachs, JP Morgan, Merryl Linch y otro que se hacía llamar Lehman Brothers sufrían grandes pérdidas y sus directivos recogían sus primas disfrutando de unas apetecibles vacaciones. Sus agresivas políticas de crédito han ocasionado pérdidas millonarias, han provocado que los estados tengan que recomprar todos los activos basura que han concedido de una manera fácil y sencilla.

Una solución a este problema de “gula monetaria “ la podríamos encontrar simplemente haciendo un seguimiento en el tiempo de las operaciones financieras realizadas, es decir, si las inversiones realizadas por una entidad en un año (corto plazo) es retribuida su prima al final de éste, debemos esperar en el tiempo a comprobar si dicha inversión fue realizada con éxito para poder cobrar las primas. De ese modo quien desempeñe sus funciones de manera eficaz y no ponga en riesgo el sistema podrá seguir disfrutando de jugosas comisiones.


Francisco Javier Vidal Ferro

SUELDOS GALÁCTICOS

9,6 millones de euros, 5,7 millones de euros, 4 millones de euros...Estos son los sueldos de algunos directivos de bancos españoles y no de algunos deportistas de élite como podría parecer. Pero esto no es nada si tenemos en cuenta que la mayoría tienen planes de pensiones por unas cantidades mucho más elevadas. Según datos publicados por el diario Expansión: Alfredo Sáenz (80,05 millones), Francisco González (72,55 millones), Emilio Botín (25,5 millones). Y conocidos por todos la cantidad cobrada por José Ignacio Goirigolzarri (53 millones). No parecen cantidades que pueda llegar a cobrar una persona en toda su vida.
Y estas cantidades son en España porque en países como EEUU todavía son mayores, y lo que resulta más impresionante: muchos de esos bancos lo han pasado muy mal en los últimos meses, algunos incluso han quebrado.
¿Es normal que estos directivos cobren estas cantidades? Algunos defenderán que hay que retribuir el talento, que no todo el mundo sería capaz de dirigir entidades como el Banco Santander, el BBVA, etc. Pero dada la actual situación económica de los bancos y cajas españolas: ¿no seria más adecuado que se rebajasen esos salarios? Cuando leemos en un periódico que Cristiano Ronaldo gana 12 millones de euros todos nos asustamos a pesar de que, según Florentino, él solo genera más dinero del que cobra. ¿Realmente esos directivos generan tantos beneficios por sí mismos para cobrar esas cantidades? Seguramente generen muchos beneficios para sus empresas pero seguramente también los generen los muchos empleados que nunca en la vida llegarán a ganar ni una parte de lo que ellos ganan. ¿No contribuyeron de alguna forma a la generación de la actual crisis? Pues que contribuyan también a solucionarla.

Quizás un primer paso para solucionar la crisis pueda ser que el mundo recupere la confianza en la banca. ¿Y no sería más fácil si no se publicasen constantemente cifras mareantes de los sueldos de sus directivos? Si, seguramente que estas cifras no fuesen tan elevadas y la gente observase como ellos también se aprietan el cinturón, ayudaría. Por tanto, quizás sea el momento de ponerse a recapacitar.
Francisco Doval Lois

¿Deberían los ejecutivos bancarios renunciar a sus bonificaciones?


Esta es una de las preguntas que más se están comentando ultimamente en los medios de comunicación, debido sobre todo a las noticias que se están viendo por todos los medios sobre las grandes sumas de dinero que cobran los altos ejecutivos en forma de bonus, que incrementan sus cuentas aún más que con sus ya elevados sueldos.

Desde mi punto de vista y en épocas de crisis como la que estamos viviendo en estos momentos en todo el mundo, sí, deberían renunciar por completo a ellos.

En épocas de bonanza o estabilidad económica, si la gestión empresarial del ejecutivo es meritoria de tales bonificaciones, me parece bien que reciba una compensación por todo el trabajo que ha realizado, siempre y cuando la cantidad no sea exagerada e insultante.

Es factible cobrar un bonus por un trabajo bien realizado, por un buen management que conduzca a tu empresa al éxito empresarial, y que ello repercuta en beneficios palpables para los trabajadores y los accionistas de la compañía. Pero con la coyuntura económica y mundial en la que estamos inmersos, el enfoque debería cambiar, y creo que lo hará para siempre de cara al futuro en nuestra percepción de los bonos a ejecutivos, concretamente con la reducción e incluso eliminación de los mismos en algunas entidades.

Como comentaba hace unos días el presidente Americano Barack Obama –y con el que comparto totalmente su opinión- “creo que si estás ganando decenas de millones de dólares y te ves en la necesidad de despedir trabajadores, lo menos que puedes hacer es decir `también estoy dispuesto a hacer un sacrificio.´”

Y es que es así, pues una de las cosas que más se ha criticado sobre este asunto es que los ejecutivos sigan cobrando millones mientras que sus empresas reducen enormemente sus gastos -hecho que tiene como consecuencia casi directa que estas compañías se vean obligadas a llevar a cabo grandes despidos de plantilla- sobre todo cuando algunas de ellas han recibido fondos públicos y siguen pagando bonus desorbitados.

Para muchas personas –entre las que me encuentro- es impensable el hecho de que grandes ejecutivos no renuncien a sus exacerbadas bonificaciones cuando la enconomía está vacilando de esta manera y miles de trabajadores se enfrentan irremediablemente a las consecuencias de las reducciones de plantilla.

Si renunciaran a estas bonificaciones en estos tiempos darían la impresión de estar asumiendo una mayor responsabilidad ante la crisis.
Alejandro Pampín Saavedra

miércoles, 28 de octubre de 2009

UN PREMIO AL TALENTO

Voy a comenzar mencionando un clarísimo ejemplo del significado de la palabra “ética”.

Ética es lo que tienen los directivos que hundieron, gracias a su buen hacer, la mayor aseguradora del mundo (AIG). El gobierno americano, gracias a sus contribuyentes intentó rescatarla con fondos públicos (nada más y nada menos que 170 millones de
dólares), lo que ahora en España llamamos Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca .
Éstos directivos, por lo visto, tuvieron un gran dilema: ¿qué hacer con tanto dinero?, existían 2 opciones, la primera era utilizar la totalidad del dinero para conseguir que la aseguradora saliese a flote ó la segunda, que consistía en repartir aproximadamente unos 12.1 millones de dólares en primas y bonus en concepto de premio al talento. No tengo ni que decir lo que decidieron hacer, pues claro, la segunda opción. Pero esto no era suficiente, sino que además tuvieron el ingenio de gastarse unos 440.000 dólares en un viaje de balneario a California un mes después de haber recibido el dinero de los contribuyentes americanos.

En el caso de España, tenemos que darles en parte las gracias a los grandes ejecutivos de algunas entidades financieras, por ayudarnos a llegar a esta situación de crisis en la que vivimos. Gracias a la mala gestión: dando préstamos e hipotecas, aceptando riesgos absurdos, vendiendo productos fraudulentos con información engañosa… todo esto a cambio de los incentivos que actualmente están tan de moda, llamados bonus.

Aquí los perjudicados siempre seremos nosotros, a ellos nunca les pasará nada, porque están respaldados por el gobierno con nuestros impuestos. Pero eso no es todo, todavía hay más, que decir de los “golden parachutes”, sí, sí, paracaídas dorados, son esos contratos blindados en caso de ser despedidos por realizar fiascos como estos.

Y ya ni que hablar de esas pensiones de jubilación que éstos días las ha puesto tan de moda el ex consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, aproximadamente unos 3 millones de euros al año, lo mismo están cobrando nuestros abuelos, con una “pequeña” diferencia: los ceros de la derecha, ¿ quién dijo crisis?


Montse Gondar Lores