miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿Fusión o Confusión?

La crisis ha causado estragos a numerosas entidades financieras. En España ha destacado la fragilidad de algunas cajas de ahorros, como CCM (Caja de Ahorros de Castilla La Mancha). Esto ha provocado que el Banco de España se ponga manos a la obra y “sugiera” la fusión de cajas. De esta forma se formarían entidades más grandes y con mayor capacidad de maniobra. La pregunta que nos surge ahora es, ¿fusiones interregionales o intrarregionales? Es aquí donde la política entra a escena, y donde más se complican las cosas.

Evidentemente, cada comunidad autónoma tratará de tener una entidad financiera potente y solvente, y cuanto mayor poder de control ejerza sobre ella, mucho mejor. En éstas están los partidos políticos gallegos, que en los últimos días han aprobado por unanimidad (ya es difícil que todos los partidos políticos se pongan de acuerdo, de forma unánime, en algo) una ley en la que la Xunta de Galicia tendría una presencia del 20% en los órganos de gobierno de estas entidades. De esta forma, lo que se consigue es que la toma de decisiones de estas entidades esté totalmente politizada.

Pero, ¿qué se busca con las fusiones, que sean más rentables y solventes, o que estén más politizadas? A mi parecer, la perspectiva que se pretendía con las fusiones, se está perdiendo.

En Galicia, este tema trae cola; Alberto Núñez Feijoó está deshojando la margarita, y pretende que las dos cajas gallegas se pongan de acuerdo para adoptar una solución final. A la política gallega le gustaría una fusión de las cajas gallegas, ya que se convertiría en una entidad importante a nivel nacional. Pero, si toda (o casi toda) la política gallega pretende una fusión de las cajas gallegas, ¿dónde está el problema?

El principal problema está en Caixanova, que no quiere adoptar la solución final de la fusión, ¿por qué? Porque no quiere que le hagan lo que hizo en el pasado.

Caixanova surge de la fusión de la caja de ahorros de Vigo, de Ourense y de Pontevedra. Como consecuencia, el mando de Caixanova lo tomó fundamentalmente la dirección de la caja más fuerte, es decir, la caja de ahorros de Vigo. Poco a poco, la gente de Ourense y Pontevedra fue perdiendo poder. La dirección de Caixanova ya sabe como funcionan estas fusiones y no quiere quedarse fuera ante una posible alianza de las dos entidades gallegas. Por el contrario, Caixa Galicia pretende la fusión ya que en este caso es el pez grande, que se comería al pequeño, así que, por ellos no hay ningún problema.

La cuestión es, ¿queremos cajas regionales o cajas rentables y solventes? ¿Por qué no fusiones interregionales, pero que tengan cierto sentido? Las fusiones interregionales podrían significar una forma de diversificación de clientes, no es lo mismo el perfil del cliente gallego al perfil del cliente catalán, o andaluz, o madrileño, por citar algunos.

Creo que las fusiones deberían tener como prioridad la constitución de entidades solventes y con una perspectiva de largo plazo sostenible, y que los clientes no se vean afectados por los procesos de fusión. Y creo que, tanto clientes de entidades como trabajadores de éstas están muy confusos con la situación actual.

David Casás Cheda

¿Será beneficiosa o no la fusión de las cajas gallegas?

Esta es una pregunta que puede tener múltiples y difíciles respuestas , y que todos nos hacemos.

La fusión será un proceso de un alto coste laboral y dinerario. Los informes que manejan las dos cajas gallegas sobre su posible fusión varían de forma ostensible.

Según los datos de Caixanova , la unión de las dos entidades supondría la reducción de 2000 puestos de trabajo y el cierre de 400 oficinas, y los de Caixa Galicia pasan a tener 200 sucursales de excedente y 800 puestos de trabajo, unos datos cuanto menos preocupantes en un entorno de crisis como el que estamos viviendo.

Lo que si tenemos todos claro es que se está poniendo en marcha un plan de bancarización del sector financiero cuyo objetivo es sanear las entidades, pero lo que están provocando realmente es la caída de muchas entidades de ahorro.

Los consumidores de banca gallegos rechazan una fusión entre las dos cajas gallegas, porque su visión de futuro es una situación de “monopolio”, que va a conllevar a una reducción de sus derechos.

Por otro lado, según la CECA(Confederación Española de Cajas de Ahorros) la posible unión de las dos Cajas crearía la cuarta caja por volumen de activos, sólo por detrás de La Caixa , Caja Madrid y Bancaja, una posición nada despreciable.

Pero, la mayor preocupación, es que lo más probable es que la sede social, o el control de las cajas gallegas se traslade fuera de Galicia, como ya pasó en su día con otras entidades, aspecto que no nos gusta en absoluto; aunque si con ello se genera una mayor potencialidad y reactivamos la actividad inversora no nos va a quedar más remedio que aceptarlo, por el bien de todos.

Mº Dolores Miras Jorge

Fusión y discusión

El número de cajas de ahorro se ha reducido casi a la mitad en 20 años en España, en 1984 existían 81, en la actualidad son 46, un número de empresas “sin ánimo de lucro” que parece reducido pero tan solo 7 cajas son realmente fuertes y solventes. El resto son cajas provinciales que en época de bonanza simplemente lo han hecho bien, actualmente estamos tratando de superar una de la crisis más importantes de nuestra historia económica y la prensa nacional no para de lanzarnos mensajes de fusiones sobre las distintas cajas de ahorro. ¿Analicemos esto?

La fusión nos permite ser más competentes en el mercado, pero ser más competentes no significa que tengamos más dinero para malgastarlo como se ha hecho estos últimos años. Sino que ser más competentes significa poder llegar a otros mercados, a otras comunidades.

La fusión produciría múltiples despidos, probablemente sí, pero es una situación que no se podía aguantar. Demasiadas contrataciones cuando la banca electrónica aun tiene que despegar.

Cierres de cientos de oficinas. Si, no es normal tantas y tantas oficinas de la misma entidad en distancias tan cortas.

El problema es ¿quién fusiona a quién?

Una fusión Caixanova - Caixagalicia, después de las múltiples reuniones que han tenido sus directores generales parece que no han llegado a un acuerdo, parece que ninguno quiere perder autoridad sobre el otro, dos ciudades en juego, miles de oficinas en juego. Tampoco sería una decisión sabia fusionar estas dos cajas, debido a que si nos fusionamos para ser más competitivos y poder ampliar mercado de este modo no estaríamos cruzando nuestras fronteras.

Por otro lado el presidente de la Xunta no ve con buenos ojos una fusión de una caja gallega con otra de fuera de la comunidad. Suponiendo que las cajas de ahorro son sin ánimo de lucro y su objetivo siempre esconde un fin social, el papel de estas dentro de las comunidades autónomas sería muy importante, a nadie le gustaría que esas obras sociales se trasladen a otros puntos del país, es decir, quien no ha ido a exposiciones, conciertos o cualquier tipo de evento cultural en nuestras ciudades respaldados por nuestras cajas.

El banco de España cree que la fusión es necesaria para el sostenimiento del sistema, el sostenimiento del sistema seria efectivo si los analistas de riesgos analizaran realmente el riesgo de financiación de muchas operaciones que se han hecho con muy poca cabeza. De hecho hay cajas de ahorro muy pequeñas y que lo han hecho muy bien, pocas…

En definitiva, si una fusión se consolida para poder ampliar su negocio (sus obras sociales) con el mínimo de despidos, bienvenidas sean.

Francisco Javier Vidal Ferro

FUSIÓN O NO FUSIÓN, ESA ES LA CUESTIÓN

No podemos posicionarnos radicalmente, ya que existen pros y contras, de todas maneras, expongo las razones de porque no comparto una fusión, aunque con matices:

· No comparto una fusión entre cajas de una misma Comunidad, ya que conllevaría para empezar una reestructuración laboral muy importante, y por tanto, los EREs serían la primera consecuencia, ya que al existir una duplicidad de mercado, la reducción de oficinas y la correspondiente reducción de la plantilla sería al menos de un 30%. En consecuencia, en el caso de la fusión entre Caixa Galicia y Caixa Nova, provocaría una crisis muy importante en el mercado laboral y precisamente en el mercado gallego.

· Ahora bien, si existe una posible fusión entre Caixa Galicia, Caja Madrid y la CAM, habrá seguramente una reducción importante de la plantilla, pero eso sí sensiblemente inferior a la fusión entre cajas de una misma Comunidad. Por tanto, sería de las dos opciones quizás la mejor, no solo por las razones esgrimidas, sino también porque tales “Fundaciones” fusionadas vendrían a convertirse en la segunda mayor caja de España, tras “La Caixa” catalana.

· Por último, no debemos olvidar que una fusión interprovincial provocará un desplazamiento fiscal muy serio, ya que en el ejemplo anteriormente referido, seguramente la sede fiscal de Caixa Galicia se trasladará a Madrid y con ello el rendimiento fiscal que la Comunidad Gallega venía percibiendo. En consecuencia, dicha fusión provocaría un déficit fiscal muy grave, y no solo eso sino que también pudiera ser que las obras sociales, que no olvidemos son la causa imperativa de creación de las cajas, se reduzcan trágicamente en nuestra comunidad gallega.

Respecto a este último punto, importante es el hecho referido a que las cajas son Fundaciones y como tales, sus fines son las obras sociales, hecho que evidentemente se pone en duda, ya que con las fuertísimas inversiones realizadas en bienes inmuebles, provocaron la catástrofe financiera que la mayoría de las cajas tienen en sus cuentas de resultados. Es por esto que lo primero no es una fusión, es un sentimiento de culpabilidad y de arrepentimiento por parte de sus directivos por un despilfarro excesivo y descontrolado, ya que desearía conocer el aquí firmante, a cuantas personas han concedido las cajas hipotecas con unos ingresos menores de 1000€, si bien no son hipotecas subprime “per se”, la diferencia entre ellas es de tan solo 1000€.

Las cajas como entidades con un fin social se han comportado como bancos o entidades eminentemente privadas, lo cual ha provocado desde mi humilde punto de vista, una competencia desleal, y lo que es más grave, ha provocado una facilitación del crédito que ha llevado a facilitar hipotecas a diestro y siniestro, con las consecuencias que ello ha conllevado.

Las fundaciones sociales han especulado como la Banca, o incluso peor, ya que de facto existen mayores problemas en las cajas que en bancos, y no solamente por lo anteriormente referido sino también por las manipulaciones realizadas por los respectivos gobiernos comunitarios, o por los alcaldes, especuladores hasta el enloquecimiento, de turno.

Por lo que, y en consecuencia, lo urgente no es fusionar, es regular a estas “Cajas de Satre”.

Santiago Vazquez Martinez

¿SIP?¿Fusión?¿ La mejor solución?


Yo no se cual es la mejor solución para las cajas, en especial para las cajas gallegas de las que tanto se esta hablando estos días en todas las tertulias de las ciudades gallegas. Lo que si tengo muy claro es que no deben ser los políticos los que tomen la decisión, al igual que no son los directivos de las cajas los que toman las posiciones políticas. Me parece muy bien que desde los partidos políticos se pretenda mantener la “galleguidad” de las cajas pero esto no puede ser a costa del futuro de las mismas. Deben tener en cuenta todas las opciones con las que cuentan y evaluar cual es la mejor solución, no solo pensando en el presente sino también en el futuro. Si la mejor solución es una SIP, adelante, si es una fusión, adelante también, pero no por imposición de ningún partido político.

Cada una de estas opciones tendrá unos pros y unos contras que deben ser bien analizados por los directivos ya que son los únicos que cuentan con toda la información para evaluarlas. Conocen la situación de los balances, las cuentas de resultados, la situación de los empleados, etc. Muchos de estos datos no son conocidos por la mayor parte de la gente y lo único que podemos hacer nosotros es especular con lo que va a ocurrir. Hay que estudiar muy bien lo que va a ocurrir con los empleados, con las oficinas (puesto que muchas de ellas seguramente tendrán que cerrar), con la morosidad, con el riesgo asumido con los clientes (puesto que de tener clientes comunes el riesgo con esos clientes aumentaría de forma considerable), también con los inversores que pueden preferir diversificar sus inversiones en distintas entidades perdiendo las cajas importantes activos, etc. Demasiados datos como para tomar la decisión a la ligera.

Por mi parte creo que la mejor opción seria una SIP o una fusión con entidades de fuera de Galicia, ya que creo que se podrían producir mayores sinergias. En Galicia habría que cerrar muchas mas oficinas para mantener esa “galleguidad” que tanto se reclama, lo que supone tener que pre jubilar a mucha gente y despedir a otros muchos. Tampoco se aprovecharía el mayor conocimiento de otras entidades en sus respectivas zonas de actuación, lo que en muchos casos puede facilitar la expansión por el resto de España. Seguro que hay otras muchas razones en contra, como mínimo hasta las 14 que en su día Gayoso comunico a los empleados de Caixanova, pero estoy seguro que también hay muchas razones para la fusión de Caixanova y Caixa Galicia, probablemente mas de 14.

¿Se resolverá esta semana el misterio?

Francisco Doval Lois

¿Fusión?, si con sinergias


De las 45 cajas de ahorro que hay en nuestro país, al menos una tercera parte ha manifestado su conformidad de realizar una fusión para superar las dificultades derivadas de la actual crisis económica y del sector. El asunto es que todos los movimientos de las cajas siguen una misma tendencia, que es la de mantener una actitud de ámbito localista, o autonómico si se quiere, para que así se conserve el poder sobre ellas dentro de su respectiva comunidad de origen. En otras palabras buscan uniones con otras cajas que estén dentro de su misma comunidad autónoma. Esta actitud limita en mucho las posibles sinergias derivadas de una fusión más abierta, que no se centre en mantener el estatus de instrumento político que tienen las cajas para las comunidades autónomas.

No olvidemos la finalidad de obra social de las cajas, por ello han de estar politizadas, en todas sin excepción son los partidos políticos que rigen en cada situación los que conforman su consejo de administración mayoritariamente escogiendo a sus miembros, y en este asunto no debería haber polémica ya que su fin es la obra social.

Otra cuestión es que los resultados de la caja, su gestión, sus objetivos en lo social y sus proyectos sean mejores, peores o nefastos pero deben apostar por la sociedad y por su mejora. Otra cuestión es que los intereses del poder no dejen compartir el bastón de mando para así poder hacer de las cajas entidades solventes y competitivas.

Opino que las fusiones no deberían limitarse a lo comunitario o a un color político, sobre todo cuando esta el dinero de todos en ellas y muchos puestos de trabajo en juego. Existen fórmulas perfectamente válidas de colaboración que tendrían como resultado sinergias muy beneficiosas para las entidades y que las llevarían a estar representadas en un territorio más amplio, y tendrían un coste laboral bajo o nulo. Porque los partidos están en esas cajas para defender los intereses y lo mejor para los ciudadanos, y si tienen que colaborar para ello debe hacerlo, y apostar por los sectores que van a crear empleo y que pueden ser estratégicos en el futuro de un país o de una comunidad autónoma.

Por tanto, que dejen de condonar deudas a partidos políticos y de estar con los dirigentes para estar con los ciudadanos y que hagan lo mejor para nuestro futuro. Si hay que modificar la ley que regula a estas entidades financieras para que sean independientes y también decirle como o a que a destinar sus beneficios o parte de ellos que se haga.

Jorge Gonzáles

LAS CARTAS SOBRE LA MESA


El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, aboga por la rápida fusión de un tercio de las 45 cajas de ahorros que hay en España. Estas entidades, que no cotizan, y muchas de las cuales están politizadas, vinculadas a gobiernos autonómicos y con una estructura de propiedad opaca, arrebataron cuotas de mercado a los bancos en el momento álgido del pasado ''boom'' inmobiliario, y ahora cuentan con aproximadamente la mitad de las hipotecas morosas.

Este es uno de los problemas que se presentan, puesto que se necesita “despolitizar las cajas de ahorro” para profesionalizar su gestión e independizarla de los poderes regionales, aunque bien es cierto que para los partidos políticos se trata de una herramienta estratégica y difícilmente quieren deshacerse de ella.

El otro dilema sería la elección o conveniencia de la modalidad de fusión, por una parte, las entidades pueden optar por integrarse (fusionarse) con otra u otras cajas de su propia región o fuera de esta. Si bien, en este caso la compañía más grande absorbería al resto y en caso de pertenecer a una misma comunidad conllevaría el cierre de muchas sucursales con sus evidentes consecuencias.

Por otra parte, podrían optar por una alianza mediante el Sistema Institucional de Protección el cual supone la integración de las cuentas de las entidades en un único grupo consolidado. Las cajas que lo forman comparten las políticas de riesgo, la gestión financiera y la tesorería, la auditoria y el control interno y tienen un común acceso a los mercados mayoristas. Cada una de ellas conserva la personalidad jurídica, la marca comercial propia, la identidad corporativa, la actividad comercial y la obra social. De este tipo de fusión virtual resulta un grupo de mayor tamaño, que alcanza niveles de solvencia y capitalización más altos, obtiene calificación única y constituye una única unidad a supervisar. Y que logra mayor eficiencia sin necesidad de reducir redes, ni recortar empleo.

Sin embargo, para los analistas, el SIP no es más que una vía lenta de integración. Estos sistemas implican, necesariamente, la cesión de soberanía de las entidades a la nueva sociedad común. Una cesión, que según los expertos, está condenada a crecer con los años.

Se trata entonces, de decidir qué es lo más conveniente, intentando separar las razones políticas y atendiendo a las económicas, que son las que verdaderamente deben de tenerse en cuenta en este proceso. Es decir, no se trata de que salgan cajas catalanas, andaluzas, valencianas o gallegas más grandes pero menos eficientes , sino que surjan cajas más grandes, más ancladas en territorios grandes, con ratios de solvencia más sólidos, y con más capacidad para captar recursos y disputar créditos en los mercados. En un escenario global como el actual, se requiere más músculo para ayudar a la economía a salir de la crisis.

Las cartas están sobre la mesa.

David Paz saavedra