jueves, 9 de octubre de 2008

PROCEDIMIENTOS DE RESCATE BANCARIO

Tras la aprobación del plan de rescate, ahora comienza la parte más dura: ponerlo en marcha.
George W. Bush firma la entrada en vigor del plan para evitar el colapso del sistema financiero con un coste de 700.000 millones de $ para las arcas del país, destinado a comprar deudas hipotecarias tóxicas que están asfixiando el sector financiero.
Los senadores elevaron el tope máximo para los depósitos bancarios con garantía federal de 100.000 a 250.000 dólares y, agregaron hasta 100.000 millones de dólares para ampliar los recortes impositivos. También restringieron las indemnizaciones millonarias por despido que cobran los ejecutivos de Wall Street caídos en desgracia así como, medidas para evitar ejecuciones hipotecarias de las viviendas de quienes se encuentren en dificultades para devolver los créditos que tomaron para comprarlas.

La cuestión que se nos plantea es sí existe confianza en que el programa saque de apuros a las entidades amenazadas por la crisis y sí servirá para estabilizar a EEUU y a los mercados financieros globales.
Entre los detractores de este plan sonaban argumentos como que no es justo que los contribuyentes carguen con una crisis nacida de los fracasos de las empresas de Wall Street y, también, que el plan de 700.000 millones de $ podría debilitar al dólar, lo cual depende del grado de confianza que los inversores extranjeros mantengan en la economía estadounidense. Por lo tanto, la confianza es el ingrediente clave en este momento.

Por su parte, en la UE se han analizado cuáles son las medidas apropiadas para capear la situación. Así, los líderes de Francia, Alemania, Reino Unido e Italia alcanzaron un acuerdo que debe respaldar los 27 para acotar la crisis y devolver la confianza al sistema financiero. Para ello se hace necesaria la actuación coordinada y poner freno a las medidas unilaterales adoptadas por varios Estados miembros de ofrecer garantía total a los fondos depositados en las entidades de su territorio, para contribuir a su estabilidad y transmitir confianza a los ahorradores.
Entre estos Estados se encuentra Irlanda, una de las primeras naciones europeas en entrar en recesión. Fue el primer país en dar una garantía gubernamental ilimitada a los bancos nacionales para protegerlos de la crisis financiero mundial. Esta iniciativa no fue bien recibida por Reino Unido por temor a la fuga de capitales que podría suponer un vecino más garantista en plena crisis financiera.
Países como Alemania, Dinamarca, Portugal, Suecia, Grecia, Austria y, también España siguieron los pasos de Irlanda.
En España el presidente del Gobierno anunció la creación de un fondo con cargo al Tesoro Público, dotado con 30.000 millones de €, para garantizar la liquidez del sistema financiero español y ha confirmado que España aumente la cuantía cubierta por el Fondo de Garantía de Depósitos desde los 20.000 hasta los 100.000 € por titular y entidad, para posibilitar la compra de activos de máxima calidad y no tóxicos de bancos y cajas. Sin embargo, los ministros de economía de la UE sólo han visto necesario fijar el mínimo cubierto por los fondos de garantía en 50.000 €.

Por todo ello, habrá que esperar para ver como evoluciona la economía ante las medidas que van adoptando los distintos países para paliar la situación actual.

NURIA ÁLVAREZ GONZÁLEZ

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